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EL SIGNIFICADO DEL MILENIO Y DEL LAGO DE FUEGO APOCALIPSIS 20

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DE APOCALIPSIS 20:1-15

El reinado de los mil años fue en el dielo no en la tierra

1Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano

 2Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;

3y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

Lo primero que debes entender nosotros los del siglo XXI, es que el milenio fue una figura de dicción relacionada con el reinado de los santos difuntos del primer siglo en el cielo con Cristo. No fue un milenio literal de ellos en la tierra. Todas las figuras de dicción tienen por objeto convertir una idea abstracta en algo concreto. Las figuras y símbolos en este libro tienen la finalidad de aclarar algo, no de oscurecerlo.

La palabra milenio estuvo supeditada a reino. No hay un repetición literal de milenio después del primer siglo, porque el milenio no es una literalidad de años, porque no existen años en el cielo de Dios.

Como siete místicamente denota la universalidad, así mil denota la perfección, ya sea en lo bueno o en lo malo. Mil simboliza que el mundo está perfectamente leudado y penetrado por lo divino.

Apocalipsis 20 es el capítulo más sobresaliente y aun el más controvertido de todo este libro. Este capítulo nos lleva el pensamiento al comienzo de la era del nuevo testamento, regresando al principio de la dispensación predominante de aquella época.

La importancia de este capítulo estriba en un reino de mil años. Este capítulo es el único pasaje que hace mención de los mil años.  Ningún apóstol jamás mencionó el famoso período de tiempo “mil años”, ni tal dispensación, ni tal era milenio o de esperanza en ninguna de sus cartas. Para ellos el milenio no fue una doctrina apostólica del primer siglo. 

Apocalipsis 20 fue el clímax de una imagen que empezó con las escenas que vienen desde el capítulo 6:9 y terminaron con la escena de victoria en el capítulo 20:4. 

El evento anterior al milenio fue la batalla de Armagedón. Una vez que fue tocada la séptima trompeta, en el mismo día, es decir, el último de la gran tribulación, ocurrieron los eventos siguientes en el primer siglo:

1. El reino fue dado a Cristo una vez que todo fue sujetado al Padre

2. Los santos creyentes del N/T que murieron antes del año 70 d.C. fueron resucitados a su habitación celestial eterna y a su vez junto con los santos que estuvieron vivos, éstos fueron arrebatados.

3. Los dos testigos últimos que fueron Pedro y Santiago, fueron resucitados y a su vez arrebatados a su habitación celestial eterna.

4. Mediante la batalla de Armagedón, Cristo rescató al Israel espiritual del asedio del anticristo y toda la casa fiel de Israel fue salva

5. La babilonia referida a la Jerusalén del primer siglo fue destruida entre el año 67 y el año 70 d.C. cumpliendo así toda la profecía o el pre-apocalipsis de Jesús en Mateo 24- Marcos 13-Lucas 21

6. Al mismo tiempo las 7 copas fueron derramadas sobre todo el territorio de Judea. La batalla de Armagedón se dio en el tiempo de la sexta copa.

7. Las varias plagas de las 7 copas fueron ejecutadas en el mismo día.

Inmediatamente después de la batalla de Armagedón empezaron los mil años. Hemos aprendido que el imperio romano (Satanás) y su falsa religión (judaísmo) habían engañado a las naciones del territorio de Judea en el primer siglo, para que se unieran en una gran campaña para destruir a los seguidores del camino que fueron todos los creyentes y apóstoles de Cristo en ese siglo.  

Las 7 iglesias del Asia menor, en el tiempo del apóstol Juan les parecía que Roma iba en verdad a destruir a la iglesia completamente. Sin embargo, Cristo les acaba de mostrar que, al contrario, Roma y sus aliados eran los que dentro de poco serían completamente destruidos en esa intención por el Señor.

Cuando Juan dijo “vi” fue porque visualizó un acto contemporáneo con los eventos aquí presentados en este capítulo 20, pues, ya según Apocalipsis 1:3 el tiempo estaba cerca, porque estos eventos eran las cosas que debían sucederles pronto en los días de Juan porque para esos días se profetizó.

Este “vi” del V:1 estaba dentro de los límites del tiempo del cumplimiento del libro de Apocalipsis. Siempre que leamos Apocalipsis tenemos que ubicarnos dentro del tiempo y de la audiencia  a quién se escribió, sea para la audiencia judía, referido a los romanos o para las 7 iglesias del asía menor.

La pregunta del millón es esta ¿Fueron mil años literales o espirituales? ¿Se dieron en la tierra o se cumplieron en el cielo? ¿Fue un reinado terrenal o fue un reinado con Cristo en el campo celestial?.

Los mil años se abrieron para la audiencia de las 7 iglesias del Asia menos como un paréntesis entre los grandes esfuerzos que el dragón (Imperio romano del primer siglo), la serpiente antigua, el diablo y Satanás (epítetos de adversidad aplicados al imperio romano, no seres cósmicos reales).

La iglesia del primer sigo estivo bajo constantes presiones de persecución desde el año 64 d.C., con Nerón y demás, (Apocalipsis 1:9)(Apocalipsis 2:10)(Apocalipsis 3:10)(Mateo 24:21,29,39)(2 Tesalonicenses 1:8)(Lucas 21:20).

Los eventos de Apocalipsis 20 fueron contemporáneos a Juan en sus días. Los símbolos utilizados en Apocalipsis 20:1-3 objetivan y definen de qué consiste el atar de Satanás (imperio romano). El texto del V:1 no identifica al ángel designado para esta misión de encarar y de encarcelar al enemigo del pueblo de Dios (El imperio de barro y de hierro).

La frase que descendía del cielo (katabainonta tou ouranou) sugiere que Juan contempló el descenso del ángel del cielo al territorio de Judea o la tierra donde Satanás (el imperio romano) estuvo confinado desde la segunda mitad de la tribulación (Apocalipsis 12:9).

El ángel trajo del cielo la llave del abismo (tein klein teis abyssou) y una gran cadena en la mano (kai halysin megálein epi tein ckeira aotou). La llave como la cadena son figuras de dicción, no son literales. La llave es la autoridad del ángel para abrir el abismo y la cadena para neutralizar al enemigo del pueblo de Dios en el primer siglo.

 Y prendió al dragón (imperio romano) (kai ekráteisen ton drákonta). El verbo prendió (ekráteisen) significa que ejerció su poder sobre el dragón porque lo tenía por soberanía. El hecho destaca que Satanás (el imperio romano) es apresado donde el ángel celestial se apoderó de él, lo puso bajo su dominio.

Los sustantivos de dicción y de figura que usó Juan fueron dragón por su carácter repulsivo; serpiente antigua por su astucia y oposición antigua (la palabra “antigua” se escribió ahí como un indicador de “experto o experiencia”, es decir, experto en controlar y/o dominar. La expresión “serpiente antigua” no estuvo referida a la serpiente de Edén. Juan no estaba pensando en esa serpiente sino en la serpiente (figurativa) del opositor imperio romano en sus días.

Este imperio y/o Satanás fue el adversario activo de los seguidores del Cordero en el primer siglo. Y lo ató por mil años (kai édeisen auton chilia etei) es un indicativo de encadenar. Si este Satanás hubiese sido <un espíritu invisible volador> cósmico de los aires o espacial, la pregunta sería ¿Puede un espíritu ser atado con una cadena física? La respuesta se centraliza en el término atar (édeisen). Juan con este término utilizó un antropomorfismo es decir, que usó un vocabulario humano para expresar una verdad espiritual que de otro modo sería incomprensible a la mente de los lectores de las 7 iglesias del Asia menor.

El gran dragón (Satanás- imperio romano) operó en el primer siglo, pero dentro de ese período hubo un tiempo en que vino el ángel del cielo y ató al dragón por mil años. Pero, ¿Qué hizo el dragón mientras no estuvo atado durante la gran tribulación que comenzó en el año 67 y terminó en el 70 d.C.? Apocalipsis 13:5 dice que a este dragón se le dio autoridad para actuar 42 meses (3 ½ años) (1.260 días) que duró su gran tribulación.

Este gran dragón (imperio) se dedicó a blasfemar contra Dios, contra su nombre, contra su tabernáculo, y contra los moradores del cielo, V:6. Y se le permitió hacer guerra contras los santos y vencerlos.  Por eso, es que Juan ve en Apocalipsis 20:4 a las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús, los que no habían adorado a la bestia (dragón) ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos.

La actividad del dragón fue una gran tribulación contra todo el mundo que no lo adoró, pero llegó el ángel del cielo y lo ató por mil años para que no engañase más a las naciones para la guerra, hasta que fuesen cumplidos mil años. Milenio tiene conexión con la palabra reino.

La cuestión del milenio se centró en el reino de Cristo, ¿Cuándo comenzó el reino de Cristo?  El reino fue inaugurado en el primer advenimiento de Cristo, que durante los 40 años de predicación del evangelio en el N/T fue el reino del amado Hijo (Colosenses 1:13,14) e inmediatamente después de la gran tribulación de aquellos días (Mateo 24:29,30) en el año 70 d.C., prosiguió siendo el eterno reino presente de Dios.

Antes del año 70 d.C. el Señor Jesús ya hacía grandes descripciones del reino, por ejemplo leemos en 1 Juan 3:18 "para esto apareció, para deshacer las obras del diablo" fue un claro indicador de atar a Satanás (las obras del pecado) que en sentido espiritual indicaron los dolores, las penas, las enfermedades y locuras sufridas por muchos hombres antes de que Cristo fuera a la cruz, “Pero si yo, por el Espíritu de Dios, echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios, porque, ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa”. (Mateo 12:28-29)(Lucas 11:20-22).

Toda la lucha de Jesús (el ángel celestial) contra los demonios (enfermedades) fue establecida por la antítesis entre el reino y la dominación de Satanás (dolores, las penas, las enfermedades, locuras – obras del pecado) en un profundo sentido espiritual. El poder superior de Jesús sobre los demonios (enfermedades) demostró o estaba en sus días demostrando el progreso de parte del reino de Dios.

Jesús lo ató y venció en la tentación en el desierto (Mateo 4). Lo ató y venció como 'el príncipe de este mundo' en (Juan 12:31)(14:30)(16:1). Entonces en todas sus actividades públicas, el poder del (ángel celestial)(Jesús) sobre Satanás ya se había afirmado, probado por el hecho mismo de echar fuera demonios (enfermedades) de los poseídos (locuras mentales) por el diablo (la opresión física) (Marcos 1:24)(Lucas 4:34)(Marcos 5:7)(Mateo 8:29)(Lucas 8:28,31). 

Todo esto fue una clara demostración que el tiempo de la venida del reino había llegado. La redención ya no era un asunto futuro para la cruz, sino que se había convertido en tiempo presente antes de la cruz. En esa lucha en victoria el Señor Jesús mismo les dio el poder a sus  discípulos, para que ellos siguieran pisando en su nombre (autoridad) sobre serpientes y escorpiones (enfermedades y locuras mentales) y nada les iba a ser imposible y con broche de oro se cerró ese atar de Satanás. Cuando el autor de Hebreos 2:14 escribió que Cristo en su muerte había destruido al diablo (pecado), esto fue una era milenaria sin oposición al poder del ángel celestial (Jesús).

Antes del año 70 d.C. Y después de la cruz, el apóstol Pablo vislumbraba en Romanos 16:20 la destrucción de Satanás (judaísmo) bajo los pies de los cristianos. Pablo les dijo a los santos en Roma que en “breve” acontecería, ¿Qué era? La caída del judaísmo su más acérrimo enemigo, diablo o Satanás que ellos tenían en el primer siglo antes de que vinieran en persecución las legiones romanas.

Entonces, el encadenamiento de Satanás (Imperio romano9 para que no engañara más a las naciones en Apocalipsis 20:3 se refería a Su incapacidad de impedir que el mensaje del evangelio en el primer siglo tuviera éxito.

Antes de la venida de Cristo en el año 70 d.C., Satanás (imperio) controlaba a las naciones; pero ahora su control de muerte había sido hecho añicos por más de 40 años de predicación del evangelio, que se esparció (libremente) como escribió Pablo en Colosenses 1:23 en toda la creación que está debajo del cielo. El Señor Jesús había enviado al apóstol Pablo "Para que les abriera los ojos (a las naciones gentiles), para que se convirtieran de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que recibieran, por la fe en Jesucristo, el perdón de pecados y la herencia entre los santificados" (Hechos 26:18).

Cristo vino a "regir a los gentiles" (Romanos 15:12). Pero el hecho primerizo de que Satanás (imperio) haya sido atado por la expansión del evangelio de la gracia no significaba en el primer siglo que todas sus actividades habían cesado. Satanás (imperio romano) hizo un cambio de escenarios de oposición.

Satanás (como epíteto de aplicación) fue en el primer siglo referido a varios ítems como al pecado, a las enfermedades, a las locuras mentales llamadas “demonios” o “posesiones”, también fue el judaísmo y aplicado al imperio romano. Todos ellos fueron diablos.

En su primera venida, Cristo derrotó al Satanás (del pecado, las enfermedades, las locuras mentales llamadas “demonios” o “posesiones”) en ese escenario. Pero en Apocalipsis 20 entramos en otra fase de Satanás, vemos otro escenario de oposición. Desde el V:1 él está atado, pero en el V:8 entra en otra acción, donde dice que salió a engañar a las naciones a fin de reunirlos para la batalla. Ahora, este Satanás ya no es un escenario de tipo espiritual sino de tipo militar y por eso, Juan utilizó la figura del dragón referida al imperio romano reuniendo tropas para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso.

4Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

¿Qué fueron entonces los mil años? Fueron un tiempo de encierro (el abrir de un abanico o de un paréntesis) para que el dragón (imperio romano) no se opusiera al avance del evangelio libre en los 40 años que se predicó en el primer siglo, pero fue también un tiempo de reinado para los degollados (hermanos mártires) por el hacha o la espada del dragón salidos de la gran tribulación del 67 al 70 d.C.

El propósito magno de los mil años fue crear un tiempo de reposo, de inactividad del dragón, que a su vez proveyera un reinado con Cristo en el cielo, ya que entre el V:4 y el 6 de Apocalipsis 20 no figura (la tierra) para ese reinado, porque los que vivieron reinaron juntamente con Cristo en el cielo.

Los mil años fueron en el cielo para las almas de los decapitados salidos de la gran tribulación. Los mil años en sí no fueron ni son el establecimiento cronológico de un mil aritmético literal, sino que fueron las manifestaciones de reposo, de justicia, de gozo y de paz en el primer siglo antes de que saliera el dragón a reunir a Gog y a Magog (dos epítetos aplicados a la guerra cruel) para la batalla. 

Antes de la abierta manifestación de la oposición del dragón (imperio romano) hubo milenio (manifestación de paz) y después que el dragón se levantó contra la iglesia del primer siglo, hubo milenio en el cielo para los salidos de la gran tribulación, una manifestación de paz celestial.

Los mil años fueron un número simbólico a calidad de tiempo no a literalidad de tiempo, pues denotó  un amplio período de manifestaciones de paz y de oposiciones y opresión del enemigo. Su comienzo dató de tiempos de paz para el avance del evangelio libre antes de la cruz y después de la cruz hasta antes de la guerra judía donde el dragón (imperio romano) salió a reunir fuerzas militares (las poderosas legiones romanas) para la invasión del país de Judea donde estaban acampadas las ciudades de Israel y hacia el objetivo del templo y Jerusalén. Fue un período de paz para las almas decapitadas salidas de la gran tribulación que reinaron con Cristo mil años en el cielo.

¿Cuál fue el anhelo más grande de los cristianos del primer siglo? Que viniera el cese de la persecución romana, teniendo su esperanza en la venida en gloria. Pablo lo dijo en 2 Tesalonicenses 1:7 “y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder”.

El anhelo era que este “diablo de la persecución” (imperio) cesara para entrar en un largo descanso de tal asedio, cuando su gran enemigo (el dragón romano) estaría encerrado en el abismo. Esta leve tribulación no se podía comparar con la gloria venidera. A ellos, les vino el descanso, pero ese descanso no era físicamente terrenal, sino espiritual en cuerpos espirituales (sus habitaciones celestiales) en el cielo con Cristo por mil años. Juan lo dijo en Apocalipsis 20:4 “…y vi las almas de los decapitados…y vivieron y reinaron con Cristo por mil años”. Este fue un reinado que duró mil años, y que estuvo íntimamente relacionado con la limitación del poder del dragón romano que no podía entrar al cielo a continuar su persecución con ellos y eliminar su causa justa.

Estas almas del reinado con Cristo por mil años, no comenzaron a vivir en Apocalipsis 20, ellas ya vivían estando bajo el altar de Apocalipsis 6 donde estaban sobre tronos en Apocalipsis 20.  En Apocalipsis 6 su causa ha sufrido derrota; pero en Apocalipsis 20 su causa ha sido coronada con victoria.  El hecho de que ellos vivieron y reinaron - tomando las almas debajo del altar y elevándolas a los tronos es referido por Juan como una resurrección o levantamiento de una causa justa.  Vivieron en la causa (Cristo) por la que murieron.  Reinaron en las personas de sus sucesores, y como personajes del mismo espíritu y mensaje. 

El vivieron y reinaron no estuvo limitado por mil años literales, porque si así hubiera sido, entonces, el vivir o la resurrección de su causa terminó con los mil años. Así que la primera resurrección es espiritual, la resurrección de la causa por la cual ellos habían pasado por tribulación y por la cual eran mártires.

En Apocalipsis 20:4-6 el énfasis que aquí se da no es por el reinado de Cristo, sino por el reinado de estos mártires salidos de la gran tribulación del primer siglo (año 67 al 70 d.C.), pues, Cristo cuando los resucitó de su causa ya estaba reinando en el cielo. Ellos vivieron y reinaron porque Cristo ya estaba reinando. Así que los mil años comenzaron con el reino de aquellos mártires, y no con el reino de Cristo que ya tenía 40 años funcionando mucho antes de haber principiado este efecto de reinado con ellos. No es doctrina del primer siglo, la de que Cristo empezará a reinar por mil años en algún día en el futuro nuestro es un error que ellos deben corregir.

¿Qué significó el reinado de los mil años de aquellos mártires salidos de la gran tribulación del año 67 al 70 d.C.? Significó un descanso en el cielo, Apocalipsis 20:4 es el mismo tema de Apocalipsis 6:9-11 donde las almas bajo el altar clamaban “Hasta cuando, Señor, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra (en el griego es “territorio”). Y se les dijo que descansaran todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos.

La venganza tenía que esperar para ellos un poco más de tiempo, porque todavía el dragón estaba haciendo guerra contra la iglesia del primer siglo, es decir, todavía no se habían terminado los 42 meses (Apocalipsis 13:5). Pero otra razón, porque la venganza de los mártires tenía que esperar, era porque “Si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; más por causa de los escogidos, aquellos día fueron acortados” (Mateo 24:22). Dios acortó para preservar la vida humana de los consiervos y hermanos. Tronos - no literales ni en la tierra, sino exaltado al estado de aquellos que habían vencido sus persecuciones.

El principio fundamental de exégesis prohíbe que los mil años sean interpretados literalmente aquí. no describe ningún período de bendición para ser disfrutada al cierre de esta dispensación.  Este pasaje no sustenta ninguna evidencia de Cristo con un milenio en la tierra entre el versículo 4 de ese capítulo y el versículo 11.

Recuerda que “los mil años” representaron calidad de tiempo (es decir tocante a un reposo de persecuciones). Reitero, que si los mil años hubiesen sido una literalidad, entonces, al cesar de reinar en esos mil años, dejarían de vivir. Además, si es literal, solamente aquellos decapitados, vivieron y reinaron.  Finalmente, el pronombre plural, “ellos” no puede ser cambiado a la primera persona por el de “nosotros” (referido a nosotros hoy en día); y los verbos del pretérito “vivieron y reinaron” no pueden ser cambiados a los verbos del tiempo futuro “vivirán y reinarán” (referidos a nosotros actualmente o a nuestros posteriores).

5Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.

 6Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

La primera muerte fue el martirio de los santos, representado por las almas bajo el altar (Apocalipsis 9:6). Estos santos, recibiendo el galardón del martirio por su fe vencedora, prometido por su Señor en Apocalipsis 2:10-11. Ellos fueron exentos del juicio de los que recibieron la marca de la bestia en sumisión al edicto imperial que les mandó a adorar la imagen del Cesar.

Los otros muertos aquí simplemente se refieren a los perseguidores  cuyas opresiones habían sido vencidas, exactamente como Isaías 26 se refirió a los impíos señores del Antiguo Testamento, que tuvieron señorío sobre el pueblo de Dios como estando muertos y no vivirán, falleciendo y no resucitarán. Esta fue la primera resurrección - exactamente como la liberación de Israel de la esclavitud de Babilonia es referida en Ezequiel 37 como una resurrección de sus sepulcros; y el rompimiento del señorío de los señores fue una resurrección de la opresión, de Isaías 26; de manera que el vencimiento de estas persecuciones, el triunfo sobre la muerte y el martirio, en una causa victoriosa de Cristo, fue llamada por Juan como una resurrección. 

La imagen de dos resurrecciones es sólida en las Escrituras. En el sistema levítico en Números 19:11-12 se establecía tipológicamente la purificación después de la contaminación de la muerte: “El que tocare cadáver de cualquier persona será inmundo siete días. Al tercer día se purificará con aquella agua, y al séptimo día será limpio; y si al tercer día no se purificare, no será limpio al séptimo día”. Esta fue una purificación ritual o una resurrección simbólica: El hombre que era contaminado mediante el contacto con un muerto estaba muerto ceremonialmente, y tenía que ser resucitado de la muerte.

La resurrección se efectuaba mediante el rociamiento con agua (V:13). Tanto en el tercer día como en el séptimo día - en otras palabras, una primera y una segunda resurrección. Este modelo de una "doble resurrección" procede del A/T y las vemos en el evangelio de (Juan 5:24-25, 28-29) donde registró las palabras de Jesús sobre el tema: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

Aquí Jesús afirmó que estaba inaugurando la Era de las Resurrecciones, en la cual los que iban a creer en él serían participantes en el “ahora”; pero más tarde, vendría “otra hora", en la cual todos los hombres, los justos y los injustos, saldrían de sus tumbas (Juan 11:24-25).

Pablo en (1 Corintios 15:20-23) trazó las mismas dos resurrecciones: Mas ahora Cristo ha resucitado; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. Entonces, en el N/T se habló de una resurrección al final de la historia, a la Segunda Venida de Cristo en el día final (Juan 6:38-40, 44, 54)(Hechos 24:15)(1 Tesalonicenses 4:14-17). Pero, antes de esa resurrección final, había otra, una primera resurrección: la resurrección de "Cristo, las primicias".

Él resucitó de entre los muertos, y resucitó a todos los creyentes con él. Juan no dice que el creyente, como tal, es resucitado, sino que tiene parte en la primera resurrección. El creyente del primer siglo participó conjuntamente en la resurrección de alguien más - la resurrección del Señor Jesucristo. Pablo les dijo a los cristianos colosenses cómo habían sido hechos partícipes de la resurrección de Cristo: “Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos (Colosenses 2:12).

Entonces, la resurrección de Cristo fue la resurrección definitiva, la primera resurrección, que tuvo lugar al tercer día. Todos los creyentes del primer siglo participaron en Su resurrección por medio del bautismo de muerte, de manera que "anduvieron en nueva vida" (Romanos 6:4). Cuando ellos estaban muertos en pecados, Dios "les dio vida juntamente con Cristo ... y juntamente con él los resucitó, y asimismo los hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús" (Efesios 2:5-6)(Colosenses 3:1).

Esta fue la resurrección definitiva del tercer día, a la mitad de la historia, la que fue garantizada y fue  consumada por la resurrección del "séptimo día" al final de la historia del año 70 d.C.. Los que fueron  bautizados en Cristo, fueron unidos con Él en la semejanza de Su resurrección (Romanos 6:4-14) y estuvieron unidos con Él en esa resurrección final también (Romanos 8:11).

Entonces, La “primera resurrección” fue espiritual – es decir, la resurrección de la causa por la cual ellos murieron.  Ellos pasaron de lo animal a lo espiritual (1 Corintios 15:46,44). Fue una re-creación a Su imagen espiritual y eterna. En Apocalipsis 2:11 les fue dicho a los lectores del Apocalipsis que los que vencieran las persecuciones estarían exentos de la muerte segunda, pero en Apocalipsis  20:6 se les dice que el que tenga parte en la primera resurrección quedaría  exento de la muerte segunda. 

La batalla final

7Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión,

8y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.

9Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.

10Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos

Ahora, cuando llegamos a Apocalipsis 20:7 con los mil años cumplidos en el cielo no en la tierra, ¿Qué sucedió? Que Satanás (las fuerzas del imperio romano) fueron sueltas de su prisión (es decir, “salieron en guerra” en el intervalo de tiempo en que Dios tuvo que acortar aquellos días de gran tribulación) y dice el V:8 y salió “Satanás” el imperio romano como un dragón o monstruo vestido de color escarlata (en la mitad de la gran tribulación) a engañar a las naciones bajo su dominio imperial cuyo epíteto fue Gog y Magog, a fin de reunirlos para la batalla en una fuerte y abierta oposición para subir contra la ciudad de Jerusalén la del año 70 d.C. y su pueblo Israel. Actividades que se efectuaron en el primer siglo en el territorio de Judea.

En la mitología oriental entre los babilonios, egipcios, asirios, heteos y cananeos se dio el uso de la figura de monstruos con las mismas características del dragón de Apocalipsis, por ejemplo: Los babilonios tuvieron a la hidra de 7 cabezas. Tifón fue el dragón egipcio que persiguió a Osiris. Leviatán era el monstruo en la tradición cananea. Behemot era el monstruo en los días de Job.

Cuando el dragón romano (Satanás) (Que en su aspecto espiritual es referido la cabeza de un reino de tinieblas) y en su aspecto militar referido al imperio romano aplicó la gran tribulación en la guerra judía contra todo el territorio de Judea en la subida hacia la ciudad de Jerusalén, y se encontró en el camino de invasión con muchos creyentes de la iglesia primitiva y los degolló a espada o a hacha y así se completó el número de los consiervos y hermanos mártires, que al final de la gran tribulación, Dios no los puso a descansar como a los primeros mártires de la gran tribulación, sino que los arrebató o vivificó para que reinaran con sus hermanos mil años en el cielo

¿Hubo un hecho histórico en el primer siglo que respondió a la representación simbólica de la mujer perseguida por el dragón? Si, amén. Vamos a ver que la expresión “un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo” es el mismo tiempo de tres años y medio durante el cual Jerusalén (donde vivieron los apóstoles y se fundó la iglesia) fue hollada por los gentiles, y ese tiempo fue la duración de la guerra judía que se dio entre el año 66 al 70 d.C.

La guerra comenzó en el año 66, a causa de las tensiones religiosas entre griegos y judíos. Terminó cuando las legiones romanas, comandadas por Tito, asediaron y destruyeron Jerusalén, saquearon e incendiaron el Templo de Jerusalén (en el año 70 d.C.), demolieron las principales fortalezas judías (especialmente Gamla, en 67, y Masada, en 73), y esclavizaron o masacraron a gran parte de la población judía. La derrota de los judíos fue una de las causas de la Diáspora, ya que numerosos judíos se dispersaron tras perder su estado y algunos de ellos fueron vendidos como esclavos en diferentes lugares del Imperio Romano.

¿Qué fue lo que Jesús en Lucas 21:20-22 les indicó a sus discípulos? Que cuando vieran a Jerusalén rodeada de ejércitos y según Mateo 24:15 la abominación desoladora en el lugar santo, huyeran a los montes. Tan apresurada debía ser la huida que tenían que renunciar a sus pertenencias y preocuparse sólo por su seguridad personal. Su huida fue como en “alas de águila” un simbolismo de “apresuramiento o velocidad”.  La población cristiana, que fue advertida por los apóstoles, salió de Jerusalén a tiempo y buscaron su refugio en el desierto desolado de Perea, más allá del río Jordán y allí fueron sustentados por 1.260 días.

Hubo pues un milenio y hubo una restricción o encadenamiento del dragón diablo o Satanás (en su aspecto espiritual), mientras los seguidores de Cristo en el primer siglo, sin obstáculo, pudieron darle avance al cristianismo. Allí el dragón, el diablo y Satanás estuvo atado por mil años, es decir, en la época dónde no hubo una fuerte persecución literal contra ellos. Pero, ¿Qué pasó en el año 64 d.C.? Debido al incendió en Roma, las legiones romanas desataron una severa persecución contras los cristianos, y a los dos años en el 66 comenzó la guerra judía contra el imperio romano, donde el imperio destruyó el templo y a la ciudad de Jerusalén en el año 70 d.C. Con la caída en el 70 del templo y del judaísmo, se eliminó el más grande obstáculo para el progreso del cristianismo del primer siglo. Ese fue el derrocamiento de todo principado judío y toda autoridad hostil al cristianismo (1 Corintios 15:24). Ahora, en el 64 hubo tribulación contra los cristianos por dos años, y en el año 66 al 70 d.C.

Hubo gran tribulación contra los cristianos y los judíos, y allí el dragón ya estaba suelto, y ¿Qué produjo? Apocalipsis 13:4-7 dice que al dragón se le permitió hacer guerra contra los santos y vencerlos, y produjo el martirio de las “almas decapitadas” salidas de la gran tribulación que fueron los que no adoraron a la bestia (Apocalipsis 20:4)(Apocalipsis 7:14).

Estos “mártires” reinaron con Cristo mil años (Apocalipsis 20:4), pero cuando los mil años se cumplieron, Satanás fue suelto de su prisión y salió a engañar a las naciones, a fin de reunirlos para la batalla ¿Contra quién? Contra la ciudad amada ¡Jerusalén!. El dragón romano o el diablo de Apocalipsis 20 fue el Gog (un enemigo rey o un comandante en jefe muy influyente) que pudo reunir de los cuatro ángulos de la tierra a los ejércitos de las naciones bajo su dominio, para atacar a la ciudad amada que fue la Jerusalén del año 70 d.C. Recuerda que Jerusalén en Hechos 2 para el día de Pentecostés reunió a los judíos de todas las naciones debajo del sol. Esas naciones estaban bajo el dominio de Gog o del dragón del imperio romano. Juan tomó prestado el nombre Gog de Ezequiel 38:2,11 y lo utilizó para referenciarlo con el dragón romano, como un símbolo para describir la batalla contra la ciudad amada de Jerusalén que el Gog de Ezequiel también le hizo la guerra en sus época.

La batalla de Gog contra Jerusalén fue un período de persecución intensa. Apocalipsis 16:12 nos explica que la copa que el ángel derramó sobre el gran río Éufrates, hizo que el agua se secara, para que sirviera de camino a los reyes del oriente. Apocalipsis 20:8 dice que su número era como la arena del mar. La sexta trompeta y la sexta copa actuaron sobre el río Éufrates para ejércitos. Allí estaba Gog. Apocalipsis 16:13 dice que de la boca del dragón, de la boca de la bestia, de la boca del falso profeta, salieron tres espíritus a manera de ranas o espíritus de demonios que hacen señales. El sustantivo demonio (daimónion) se usó en la literatura apócrifa para referirse al “dios de los muertos” el que dividía los cadáveres en los cementerios. Esos “tres espíritus o demonios” fue una indicación de ejércitos en busca de cadáveres. 

La boca del dragón romano reunió ejércitos de “reyes” V:14 para subir en batalla contra la ciudad amada y convertirse en el “dios de los muertos” en busca de cadáveres. Tres espíritus saltando a manera de ranas es una indicación a la movilización de las tropas del imperio romano y de los reyes de esas naciones vecinas para hacerles la guerra a los judíos, a su templo y a su ciudad. Recuerde que la guerra judía comenzó en el año 66 d.C. en el territorio de Judea. A esta guerra judía, Apocalipsis 16:14 se le llamó “el gran día del Dios Todopoderoso” reunidos en el lugar denominado Armagedón, V:16. ¿Qué fue el gran día del Dios Todopoderoso? Fue el gran día de los cadáveres judíos que se dio en su plenitud en el año 70 d.C.

El secamiento del rio Éufrates era una indicación a que se podía cruzar con facilidad y rapidez en ese tiempo. El Éufrates en ese tiempo tenía unos dos mil setecientos kilómetros. Atravesaba regiones montañosas, pero mayormente llanuras. Esto influía para que su corriente y su anchura fueran muy variables, de ahí, la posibilidad de su secamiento. En la frontera del Éufrates estaban las legiones romanas.

En esa región se encontraban los reyes auxiliares del imperio como Antioco de Comágenes y Soemo de Sofena que fueron los “reyes del oriente”, éstos fueron los que siguieron a las águilas de Roma al sitio de Jerusalén en busca de ese cuerpo para devorarlo. El nombre de ese conflicto fue llamado “el gran día del Dios Todopoderoso” que en Malaquías 4:1,5 es conocido como “el día ardiente de Jehová, grande y terrible”, fue el día de la actuación de Jehová, V:3. Este fue el mismo día que Juan Bautista en Mateo 3:7 llamado “la ira venidera” para los escribas y fariseos (judíos) que fueron llamados por Pablo en Romanos 9:22 “vasos de ira para destrucción”.

Pablo le dijo a los santos y fieles en Roma en Romanos 5:9 que “estando ya justificados en la sangre de Cristo, serían salvos de la ira”. ¿Qué fue esa ira? Fue el gran día de la actuación de Jehová, fue el día ardiente, fue el infierno, fue el gran día del Dios Todopoderoso, por eso, Apocalipsis 16:15 nos enseña que al llegar el “el gran día del Dios Todopoderoso” era el equivalente a la venida del Señor como ladrón, una indicación de “sorpresa”. ¿A dónde vino el Señor? Vino a Armagedón, ¿Qué fue Armagedón? Más que describirlo como la “llenura de Megido” ubicada en el territorio de Judea, Armagedón fue nombre de mal augurio fue nombre de cadáveres, fue nombre que en el pasado de Israel fueron días negros y desastrosos.

Armagedón fue el campo de sangre en el que los judíos estaban condenados a un infierno real y a perecer como nación exclusiva de Dios. Dentro de Armagedón estuvo la ciudad amada, y cuando el séptimo ángel derramó su copa por el aire, una gran voz del templo del cielo, del trono, salió diciendo: Hecho está “Tetelestai” consumado es, ¡todo ha terminado!. (Apocalipsis 16:17).

¿Cuál fue el resultado del gran día del Dios Todopoderoso? ¿Cuál fue el efecto de Gog? Apocalipsis 16:18,19 dice que hubo en Armagedón “un gran terremoto de tierra” desde que los hombres han estado sobre la tierra. Ese gran terremoto de tierra fue el sacudimiento de las legiones romanas desplazándose sobre el territorio de Judea y de Jerusalén y fue un “terremoto de violencia” sin precedentes históricos. Jesús ya lo había predicho en Mateo 24:21 donde dijo que habría una “gran tribulación”, cual no la habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Daniel 12:1 dice que sería “tiempo de angustia”. Lucas 21.26 dice “desfalleciendo los hombres por el temor, y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra: porque las potencias de los cielos (sanedrín judío) serán conmovidas”. Entonces, verán (no físicamente) al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube (símbolo de juicio sobre Jerusalén, V:20) con poder y gran gloria.

¿Qué sucedió cuando hubo ese “terremoto de violencia” en Jerusalén? Apocalipsis 16:19 dice que la “gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de Su ira. ¿A qué ciudad se propuso destruir Gog? A la ciudad amada. Las legiones romanas no subieron por el bajo caudal del río Éufrates para atacar a Roma, sino a Jerusalén. Entonces, la “gran ciudad” fue Jerusalén que Juan la denominó “la gran Babilonia” que es el mismo calificativo que le da Apocalipsis 11:8. Juan en la frase “la gran ciudad fue dividida en tres partes” usa una figura de prolepsis, ¿Qué es una prolepsis? Una prolepsis es una anticipación. Es una frase en la que se anticipa un suceso posterior alterando el orden de los conceptos. Por ejemplo: "Muramos y lancémonos en medio del combate". Esto es una prolepsis. Juan anticipó un acontecimiento para la gran ciudad y las ciudades de las naciones vecinas a Jerusalén como un acto realizado. Ese “terremoto de violencia” se extendió por todas partes hasta que todos los judíos de las ciudades de Judea y aun de otras naciones cayeron. Este “terremoto de violencia no sólo fue local para Jerusalén, sino también mundial para ese entonces del año 70 d.C.

Jerusalén, la gran Babilonia, vino en memoria delante de Dios, porque le dio a beber el cáliz de su ira. Jerusalén, fue la receptora del día grande del Dios Todopoderoso. Toda la ciudad recibió el peso de la ira de Dios, ¿Por qué? Por sus pecados, por el cerramiento de la sangre de los justos (Mateo 23:35), pero sobre todo por lo que dice Apocalipsis 18:3 “Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites. 4Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; 5porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades. 6Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle doble según sus obras; en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble. 7Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto; 8por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga”.   

El resultado final del milenio fue que “el diablo (dragón romano) que los engañaba fue lanzado en el algo de fuego y azufre (basureo de la tierra), donde estaban la bestia (Nerón) y el falso profeta (Gessio Floro); y serán o fueron atormentados día y noche por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 20:10).  El poder del dragón romano (Satanás) fue limitado y el poder de los mártires fue engrandecido (recordemos que entre ellos estuvo Pablo, Pedro, Santiago etc). Su fidelidad en no adorar al emperador romano fue premiada, la corona de la vida fue un hecho al sentarse con Cristo en el trono de su Padre en un reino sin fin. La derrota de la adoración del emperador es descrita en 20:10 con metáforas de tormento y el castigo interminables.

Los tres grandes enemigos de la Iglesia fueron derrotados. El diablo que usó las fuerzas del paganismo para desmoralizar a la gente y para destruir a la Iglesia, junto con la bestia y el falso profeta de 19:20 fueron, los tres, echados a la región del olvido y del tormento eterno. El sentido de la visión es que el esfuerzo combinado de todas las fuerzas de los poderes paganos no pudo parar el avance del cristianismo de la Iglesia del primer siglo. La visión de Juan fue una descripción figurativa del fin y del castigo de los reyes que se opusieron a la Iglesia de Cristo en el primer siglo para no humillar más a la iglesia.

El juicio final de los muertos criminales

11Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.

12Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

13Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

Este juicio final cierra el período del milenio y abre «la era eterna». Es el mayor de todos los juicios porque comprende todos los males desde los inicios de la historia humana. La historia ha terminado, y sólo queda el juicio final para completar el drama de la redención (Lucas 21:20-28) y darle inicio al eterno reino de Dios, V:31 cuando pasara aquella malvada generación, V:32. La descripción en estos versículos fue la victoria final de la justicia contra la injustica que se dio en el primer siglo; la victoria final de la verdad contra el error, la victoria final del cristianismo contra sus dos enemigos el judaísmo y el romanismo del primer siglo que fueron vencidos. 

El apóstol Juan vio (kaí eídon) un gran trono blanco (mégan leukón) que fue un estrado de juicio blanco porque aplicó a los muertos criminales la justa retribución ante un Dios santo. Al Mesías y a su pueblo que ellos en vida persiguieron, ahora, está en pie ante él porque el Padre le dio la plena potestad de juzgarlos (Daniel 7:26)(Juan 5:22-27)(Hechos 17:30,31).

El hecho de estar sentado sugiere que no está guerreando más contra esos criminales del primer siglo que fueron grandes y pequeños, ahora el Mesías los tiene bajo su control.

Juan recrea la majestad del Juez con la figura de dicción que leemos así “de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos”. La alusión de Juan es al Salmo 114, Cuando salió Israel de Egipto, la casa de Jacob del pueblo extranjero, Judá vino a ser su santuario, e Israel su señorío.

El mar lo vio, y huyó; el Jordán se volvió atrás. Los montes saltaron como carneros, los collados como corderitos. ¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás? Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros, y vosotros, collados, como corderitos? A la presencia de Jehová tiembla la tierra, a la presencia del Dios de Jacob, el cual cambió la peña en estanque de aguas, y en fuente de aguas la roca. Aquí en Apocalipsis 20:11 vemos también que la tierra y el cielo huyeron de delante de su rostro, aterrorizados por su cercanía, pues, éstos muertos criminales están prestos para caer bajo el juicio de la segunda muerte. La expresión “los muertos, grandes y pequeños” - fueron todos los muertos criminales, no una parte de ellos.

¿Por qué la tierra y el cielo y el cielo huyeron del juez del trono blanco? Porque en los planes de Dios estaba decretado que desaparecieran para darle entrada a los cielos nuevos y tierra nueva, es decir, entraría en vigor el último orden de Dios o gobierno espiritual de Dios. Dice Isaías 65:17 “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento”. 

Estaba profetizado que Dios iba a crear nuevos cielos y nueva tierra, pero lo que debemos comprender es que esta creación de cielos y tierra no se refiere a algo físico sino a un gobierno con un ámbito espiritual y eterno. ¿Qué significa en Deuteronomio 30:19 “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros…”? Significa que los sustantivos cielos y tierra eran los que definían la relación Dios- Israel. En esa relación, Dios se relacionaba por medio de pactos, ceremonias, sacrificios, costumbres, tradiciones, doctrinas, Vestimentas, altares, ropajes, utensilios, lugares específicos, fechas específicas, celebraciones, ritos, promesas, premios y castigos, galardones, y coronas. Los cielos y tierra eran la personificación de un testigo como si fueran un hombre que oye y ve aquella audiencia entre Dios e Israel.

En Deuteronomio 32:1 “Escuchad, cielos, y hablaré; y oiga la tierra los dichos de mi boca,” se refiere a otra personificación respecto a Israel, ya que los cielos y tierra físicamente no escuchan ni oyen.  ¿Qué significa en Isaías 51:15,16 “…extiendo los cielos y echando los cimientos de la tierra, y diciendo a Sion: Pueblo mío eres tú”? Significa que cuando Dios físicamente dividió el mar rojo y dio Su ley, sacó a los hijos de Israel de Egipto y los formó como Su pueblo en el desierto y ¿Qué Significa la expresión ¡extendió los cielos y echó los cimientos de la tierra a Sion!? Significa que Dios creó un estado con ellos y produjo un orden civil, y un gobierno espiritual. Del movimiento desordenado que Sion o Israel tuvo al Salir de la esclavitud de Egipto, Dios formó un orden, un gobierno y un estado organizado, eso es “extender cielos y echar cimientos de la tierra”. En su defecto, destruir cielos y tierra, significa el acabose no de los cielos y tierra física, sino de los estados o naciones. Por ejemplo Isaías 34:4 dice: “Y todo el ejército de los cielos se disolverá, y se enrollarán los cielos como un libro; y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera”, este lenguaje figurativo que habla Isaías se refiere a la destrucción del estado de Edom, cayendo como una hoja de parra o de higuera y disolviéndose como un ejército en plena guerra o como el enrollo de un libro para ser quemado en el fuego. Para que Dios pudiera crear los nuevos cielos y nueva tierra de Isaías 65:17 era necesario a Isaías 51:6 “…porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no perecerá”. Es evidente entonces que en el idioma y manera de hablar profética, por cielos y tierra, se entiende el estado civil y religioso de una nación como Israel.

Este fue el tipo de cielos y tierra que fue destruido por el diluvio en Génesis 7. ¿Qué significa en 2 Pedro 3:5-7 que el “mundo de entonces pereció anegado en agua” y que por la palabra de Dios cielos y la tierra subsistieron y qué los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos? Significa que la expresión “cielos y tierra” eran los sustantivos que definían las relaciones Dios-hombre, y se refiere  a la relación que la palabra determinó en los días de Noé. Además, el apóstol divide el <mundo> en cielo y tierra y dice que fueron destruidos con agua y perecieron. Sabemos que el ámbito geográfico y físico del cielo y tierra en los días de Noé cuando vino el Diluvio, no pereció, no fue destruido, porque todavía vemos que sigue vigente el cielo y la tierra donde tú y vivimos.

La sustancia física ni del cielo ni de la tierra fueron destruidas, sino solamente los hombres que vivían en la tierra, donde murió toda carne que poseía aliento en sus narices (Génesis 6:3)(7:21,22,23) “fue destruido todo ser” no toda sustancia física, salvándose por gracia sólo Noé y su familia. Esa relación-Dios-hombre fue destruida. Pedro dice en el V:7 que el cielo y la tierra que entonces existían serían consumidas por fuego dentro de aquella generación. Entonces, si la relación Dios-hombre bajo el ámbito espiritual de aquel cielo y tierra, fue destruida con agua, de igual modo, pero utilizando fuego, la relación Dios-hombre en la generación de Pedro también iba a ser destruida por fuego. Entonces, ¿En qué sentido se puede decir que los hombres viviendo en la generación de Pedro, y que a la vez son el mundo, los cielos y la tierra fueron Destruidos por fuego? Fueron destruidos en el fuego de la abominación desoladora que cayó sobre los habitantes de Jerusalén en el año 70 d.C. cuando fueron destruidos el templo judío y la ciudad santa de los judíos ¡Jerusalén la terrenal!.

En el juicio del año 70 d.C. fueron destruidos el gobierno civil y religioso de la nación Israelita, para darle paso o entrada en el ámbito espiritual y eterno a la dimensión de los nuevos cielos y nueva tierra que conforman la nueva economía espiritual del Nuevo Pacto o el nuevo orden y gobierno de Dios en la tierra y para la esta actual tierra.

¿Qué esperaba Pedro y sus contemporáneos en su generación en 2 Pedro 3:13? Esperaban cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Ya estamos viviendo bajo el gobierno de los nuevos cielos y nueva tierra donde mora la justicia, la paz y el gozo en el Espíritu Santo, que son las tres glorias del reino eterno de Dios (Romanos 14:17). 14.

Ellos (Pedro y sus contemporáneos en su generación) mantenían esa expectativa, pero ¿Cuál era esa promesa, profecía o expectativa? Era la de Isaías 65:17 “yo crearé nuevos cielos y nueva tierra”. Ahora, ¿Cuándo es que Dios crea estos nuevos cielos y tierra donde mora la justicia? Pedro enseña que sería en Su advenimiento (2 Pedro 3:4); que sería en el día del juicio y de la perdición de los hombres (judíos) impíos (2 Pedro 3:7) y esto se dio en el juicio de fuego en el año 70 d.C. que cayó sobre el templo y Jerusalén.  Del año 70 d.C. para acá, estamos bajo el cumplimiento de Isaías 66:22  y de Apocalipsis 21:1,2 y Hebreos 12:26-28, entonces, la creación de los cielos nuevos y tierra nueva, fue la creación de las cosas inconmovibles, recibiendo nosotros un reino inconmovible.  Reinando bajo nuevos cielos y nueva tierra, donde ya mora la justicia eterna de Dios.

El Salmo 84:14 expresó que "Justicia y juicio son el cimiento de tu trono…”. Cuando Dios establece el gran trono blanco lo hace para aplicar justicia y juicio para los habitantes de la tierra de Palestina en el primer siglo para enseñarles que todas las actividades de sus persecuciones y oposiciones al cristianismo de Jesús, desaparecieron ante la faz del gran Dios de los juicios. Estos muertos criminales eran de la clase de los del versículo 5 y del capítulo 19:18. Eran el resto de los muertos, los perseguidores de la Iglesia, grande y pequeño, desde los oficiales romanos más bajos hasta los que fueron considerados más altos en rango, todos al servicio de la bestia (Nerón), juntos ahora como “muertos criminales” están delante del tribunal de la retribución en el gran trono blanco.

Estos muertos criminales están en contraste con los bendecidos del versículo 6 y no hay bendición para estos infelices perseguidores. Ahora son declarados culpables y llamados a presentar cuentas por sus crímenes de guerra. Cuando se abren los libros que contienen el historial de sus obras, son juzgados de acuerdo con los libros. Y otro libro, que es el que simboliza el registro de los aprobados, pues, había un libro escrito en el cielo que no incluía los nombres de estos perseguidores. Así grandes y pequeños se refiere a cierta clase de personas, los opositores de la Iglesia y no incluye a los que tenían sus nombres escritos en el libro de la vida del Cordero de Dios. Toda esta visión, por cierto, es figurativa y debe ser aplicada en el sentido de las visiones que representaron la lucha de la Iglesia con los poderes perseguidores del primer siglo.

Leemos "Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras". Para este juicio, el mar entregó los muertos que había en él - los que perecieron en los juicios del diluvio y del Mar Rojo simbolizaron en el A/T a todos los impíos, ahogados en los "torrentes de Belial" (Salmo 18:4); y la muerte y el Hades, las "ligaduras del Seol" (Salmo 18:5) entregaron los muertos que había en ellos. De repente, Dios vacía "todos los lugares imaginables donde los muertos criminales derramadores de sangre pueden ser encontrados". 

Aquí continúa el simbolismo apocalíptico, la referencia no es a un mar literal ni a una muerte física, solos son figuras de dicción referidas al directo juicio de los gobernantes perseguidores de la iglesia en el primer siglo. El uso la muerte y el hades es un sinécdoque, es decir, una figura de la lengua que es parte de la totalidad, el nombre de la sustancia que se usa para hablar de la cosa.

Así muerte y hades aquí son los súbditos de los poderes opositores de la iglesia que son los muertos criminales del imperio romano. Con el mismo simbolismo que nos enseñó la primera resurrección del versículo 6 que fue una resurrección a un estado de victoria, es decir, la resurrección de una causa. El resto de los muertos simbolizó una resurrección de retribución, de juicio sobre los gobernantes del imperio romano y sus súbditos quienes persiguieron la causa del Cordero de Dios en el primer siglo.

El lago de fuego: El basurero o el incinerador de Jerusalén

14Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.

15Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego

El lago de fuego (encierro de destrucción) representó la destrucción de los muertos criminales del primer siglo que en vida fueron los perseguidores del cristianismo de la iglesia primitiva tanto judíos como romanos. El Señor Jesús profetizó en Mateo 16:18 que las puertas del Hades no prevalecerían contra la Iglesia. Estaba también profetizado por el apóstol Pablo en 1 Corintios 15:26 cuando Cristo en su venida, V:23 destruiría "el postrer enemigo que es la muerte" para darle lugar a la plenitud del reino de Dios que no tiene fin. Ahora, aquí cerrando el Apocalipsis vemos a Juan presenciar el lanzamiento al lago de fuego a la muerte y al hades, dos ámbitos que estuvieron juntos en Apocalipsis 1:18 y en Apocalipsis 6:8, ahora después del juicio final de los muertos criminales, los ve de nuevo juntos pero desaparecidos en el fuego del lago de azufre, ¿Qué indicó este lanzamiento? Que fue la destrucción final, una ruina irremediable de la muerte y del hades, donde ya y a partir de esa destrucción final nadie es más súbdito del pecado ni de la muerte, y a partir de ese momento histórico Dios es todo y en todos (1 Corintios 15:27,28), es decir, el tabernáculo de Dios con los hombres a eternidad (Apocalipsis 21:3) donde ya no hay muerte, V:4. ¿Qué significó el hecho histórico de que la muerte no prevaleció contra la Iglesia? Significó que a partir del año 70 d.C

Ningún muerto duerme en el hades su alma juntamente con su cuerpo. El Hades contuvo al alma y al cuerpo de Mateo 10:28 de todas las personas que habían muerto a partir de la resurrección de Cristo, porque en Su resurrección muchos se despertaron del hades (Mateo 27:52). El Hades entregó en ese juicio final a Sus muertos y luego fue arrojado al fuego, porque Su obra había terminado y ya no era necesaria para retener alma con cuerpos. La muerte es arrojada al fuego para convertirse en la segunda muerte. La muerte y el Hades ya no fueron necesarios por que cumplieron su misión y por eso fueron a parar al lago de fuego. A este basurero terrenal fueron lanzados (la muerte y el hades)(la bestia (Nerón) y el falso profeta (Gessio Floro)(y todo aquel muerto que no se halló inscrito en el libro de la vida), pues, este infierno era el que estuvo siempre preparado para el diablo (opositores del cristianismo) y sus ángeles (sanedrín judío y el romano) (Mateo 25:41).

La única forma que se pudo evitar en el primer siglo de ir al lago de fuego era estar inscrito en el libro de la vida (Salmos 69:28)(Filipenses 4:3)(Apocalipsis 3:5)(13:8)(17:8)(20:12)(21:27), es decir ser un vencedor en el primer siglo sobre la bestia (Nerón) y su imagen (su representación). Aquellos cuyos nombres estuvieron inscritos en el libro de la vida fueron libertados (Daniel 12:1) y vivieron en la Nueva Jerusalén (Apocalipsis 21:27). Es bueno saber que todo aquel creyente en Cristo que fue escrito en el libro de la vida, lo escribieron antes de la fundación del mundo y no en transcurrir del tiempo. Los nombres que se hallaron en ese libro de vida fueron todos los que representaron a los elegidos por Dios de Efesios 1:3-5 y a los vasos de misericordia y a los predestinados de Romanos 8:30. Desde el A/T los pecadores de Israel en Isaías 33:14 se preguntan, por el "¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?", todos ellos lo vivieron en el juicio final ante el gran trono blanco.

Ahora, si nos damos cuenta el lago de fuego estuvo antes de que Juan viera un cielo nuevo y una tierra nueva (el nuevo orden de Dios); porque después del juicio final del gran trono blanco en Apocalipsis 20:11, en el V:14 la muerte y el hades fueron lanzados al lago de fuego, es decir, a la muerte segunda, donde juntamente también todos los muertos criminales que no se encontraron inscritos en el libro de la vida fueron lanzados allí mismo. Entre ellos fueron lanzados los “cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos” del primer siglo de Apocalipsis 21:8.

Entonces, después del descenso de la nueva Jerusalén al pasar la Jerusalén que fue destruida en el año 70 d.C. Ya no hay lago de fuego ni gran trono blanco, pues, todo ese juicio al final ya pasó. Bajo el cielo nuevo o el nuevo orden de Dios, ya no existe la amenaza del infierno ni del lago de fuego. El lago de fuego estaba a las afueras de la nueva Jerusalén que Jesús llamó Gehenna. 

Desde Isaías 33:14 los antiguos se hacían esta pregunta, ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor?. ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?.  ¿Quién era el “fuego consumador” o las “llamas eternas”? La mayoría de las veces que se usa «fuego» en sentido figurado es para describir ciertos aspectos judiciales de Dios y de su acción sobre la tierra.

Hebreos 12:29 dice que Dios es fuego consumidor. Entonces, el fuego consumador, las llamas eternas fue Dios mismo. Antes del año 70 d.C. Cuando el autor de Hebreos 10:26-31 escribió su carta en el año 67 d.C. Faltando 3 ½ años para la destrucción de Jerusalén, le dijo a los hebreos cristianizados que vendría una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que habría de devorar a los adversarios judíos que estaban pisoteando al Hijo del Dios, teniendo por inmunda la sangre del pacto y afrentando al Espíritu de su gracia. Mía es la venganza. Yo daré el pago.

El Señor juzgará a su pueblo. Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo. Entonces, el fuego consumidor, las llamas eternas, el hervor de fuego y el lago de fuego era Dios mismo como juez, ¿Por qué? Porque el Señor Jesús en Mateo 10:28 le dice a sus discípulos que no le tuvieran miedo a los fariseos que mataban el cuerpo, sino a Dios que podía destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Para los antiguos el Seol era el infierno o la morada de los muertos, sean buenos o malos sin distinción alguna.

En Mateo 5:29 el Señor Jesús le dio al infierno la connotación de Seol, cuando dijo “...y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno”. Apocalipsis 1:18 dice que el que vive y estuvo muerto, tiene las llaves de la muerte y del Hades, ¿Por qué? Porque en Apocalipsis 21:14 la muerte y el hades iban a ser lanzados en el lago de fuego o en la segunda muerte, es decir, que la segunda muerte le dio fin a la muerte y al hades, para que se cumpliera la profecía de Oseas 13:14 que dice “...oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh Seol...”

El lago de fuego era el Seol del antiguo testamento denominado en Jeremías 19 Tofet.. En Mateo 5:29 Jesús no dijo que el “espíritu” iba a ser echado en el infierno sino todo el cuerpo entero del hombre. ¿A dónde se fueron los cuerpos cuando vino el juicio de Dios en el año 70 d.C.? Se fueron al crematorio o al cementerio de Jerusalén, es decir, a la Gehenna, al sepu

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